Por su calidad de vida, abundancia de spas y patrimonio natural, Vigo se ha convertido en una de las «mecas» del turismo wellness. Miles de personas la visitan año tras año para desconectar y encontrar el relax que otros destinos no pueden ofrecer. Una de sus joyas atlánticas son las Islas Cíes, archipiélago situado a diez millas náuticas que alberga algunas de las playas más famosas del territorio.
Tumbarse en las arenas de Rodas, Areíña, Bolos o Figueiras presenta el doble atractivo de su entorno isleño y la calidad misma de estas playas. La práctica de senderismo y otras actividades al aire libre también invitan a relajarse en estrecho contacto con la naturaleza. Si lo anterior no basta, dormir bajo las estrellas en el Camping Islas Cíes lo logrará con toda seguridad.
Hablando de relax, Vigo acoge numerosos spas y balnearios urbanos donde el descanso está garantizado. Hay mucho donde elegir: el Bayen Thai en San Roque, el Gran Hotel Nagari en la Plaza de Compostela, el Serenitá en la Avenida de las Camelias o el Trabazos en la Rúa de Romil.
Hacer una excursión a una villa marinera como Cangas do Morrazo es sin duda otra de las experiencias wellness. Playas como la de Barra, Castiñeiras o Areabrava le han valido el sobrenombre de «Caribe gallego». Pasear por sus callejuelas de piedra y admirar sus cruceiros y plazas antiguas también presenta su atractivo.
Otro remanso de paz en Vigo son los Jardines Históricos de Pazo de Castrelos. Son doscientos mil metros cuadrados de entornos ajardinados de estilo palaciego, sectorizados en varias áreas: la rosaleda, el bosquete, el jardín inglés, el jardín francés, etcétera.
Pasear al atardecer por uno de los muchos paseos marítimos de Vigo es una actividad obligada. En concreto, el paseo marítimo de Samil es sin duda una de las mejores opciones.