Hablar de Galicia es hacerlo de la comunidad autónoma con más kilómetros de litoral (con permiso de Canarias), y por eso el turismo marinero brilla en sus Rías Baixas y Altas con especial intensidad. A los viajeros se les brinda la posibilidad de entrar en contacto con tradiciones, actividades y pueblos típicamente marineros. Pero su popularidad no debe atribuirse únicamente a los atractivos del litoral atlántico, ya que barcos y ferries son la única respuesta a cómo ir a Ons, Cíes y otros enclaves del Parque Nacional de las Islas Atlánticas.
Las más de trescientas islas e islotes que salpican la costa gallega constituyen sin duda un aliciente para esta modalidad turística. En la desembocadura de la ría de Pontevedra, Ons atrae a los entusiastas del senderismo, las playas solitarias y la avifauna. En la cercana Sanxenxo se ubican unos «viveros» flotantes de vieiras y mejillones, cuya exploración submarina deleita a cualquier amante del buceo. Otros puntos donde observar bateas son Cangas, Aldán y la ensenada de Baiona en Vigo.
Las diferentes villas marineras invitan a descubrir la Galicia más marinera desde un punto de vista único. En Malpica, su Feira Mariñeira y la Festa do Mar ponen en valor la tradición pesquera. La proximidad de las Islas Sisargas da otra razón de peso para visitar este municipio coruñés. En Muxía, Fisterra, Cambados, Muros, Combarro, O Grove y Burela también se respira un ambiente muy marinero.
Por su parte, las rutas gastronómicas son un must porque ofrecen la oportunidad de degustar bocados tan típicos como la caldeirada, las almejas a la marinera, la empanada gallega o el pulpo á feira.
Otra razón para dar un respiro a las experiencias náuticas y levar anclas son las distintas lonjas (Ribeira, Sada, Vigo, etcétera), el mejor ‘escaparate’ para adquirir esos productos del mar que nutren el menú de O’Caldiño, Ribeira do Miño y otros restaurantes famosos en Galicia.