Joyerías

¿Tienen significado las piedras preciosas?

Para la mayoría de las personas, las joyas tienen el significado que les da el modo en el que llegaron a sus manos. Por ejemplo, un anillo de pedida tendrá un significado muy romántico, unos pendientes esmeraldas que pertenecieron a una madre o a una abuela, tendrán un significado especial por ser joyas familiares etc. Incluso tendrán un significado cuando se las ha comprado uno mismo por el esfuerzo que pudo suponer el adquirirlas o también porque están asociadas a un logro personal del que cual esa joya fue el premio o recompensa.

Pero para algunas personas las joyas tienen un significado en función de la piedra que lleven ya que hay creencias de tipo supersticioso o de tipo tradicional que asocian cada piedra a una cualidad. Por ejemplo, las perlas simbolizan la pureza y el ópalo para muchas personas es una piedra protectora para evitar que dañen tus sentimientos.

Hay piedras que, por diferentes causas, se han asociado con cosas positivas o negativas. Por ejemplo, los diamantes siempre se han asociado al lujo y a los regalos románticos, pero en los últimos años las denuncias por las condiciones de las minas de diamantes en África han hecho que se asocien a “diamantes de sangre” y muchas personas los rechacen a no ser que estén acompañados de un certificado que garantice que no han sido extraídos en ese tipo de minas.

Las piedras preciosas se han asociado al lujo, a la opulencia, pero también al refinamiento y a la elegancia. En exceso pueden ser incluso vulgares y se han mostrado como una característica de “nuevos ricos” que quieren hacer ostentación de la riqueza de una forma ordinaria. Pero en su justa medida, son capaces de hacer que el vestido más sencillo se vea la pieza más elegante y el look más simple se convierta en sinónimo de simplicidad, belleza y elegancia.

Como sea, las piedras preciosas no dejan a nadie indiferente y pocos se resisten a su belleza. No en vano, a lo largo de la historia de la humanidad, las piedras preciosas siempre han sido muy apreciadas y llegaron a ser moneda de cambio en muchas civilizaciones, junto a los metales preciosos como el oro y la plata.

Inimitables, su belleza no tiene comparación y las imitaciones son, por lo general, fácilmente identificables. Por eso, la mayoría prefieren tener pocas joyas de calidad a muchas de imitación.